El retorno (Robin Mayers)

Esta es la calle donde

naciste. Esta es la llave que se te cayó en la nieve,

y éste es el abrigo que te pusiste para ir a buscarla.

Este es el cielo visto desde la ventanilla del avión, la mañana que te fuiste

del país. Éste es el lugar del que pensabas que jamás te irías.

Este es el sándwich que comiste en la escalinata de una iglesia,

las migas que les diste a las palomas. Esta es la funda de la almohada

que todavía tiene pelos tuyos. Esto es el verano.

Éste es el continente que cruzaste,

la carta que pusiste a lavar con la ropa por error,

el cuchillo con el que te cortaste picando una cebolla.

Esta es la maravilla de poder reconocer a un amigo por su tos

en el cuarto de al lado. Esto, aunque estás durmiendo, es un ratón

debajo de las tablas de madera del piso, y esta es la luz que las recubre,

y éstas son las sombras que salpican la columna vertebral

de alguien que está acostado boca abajo.

Esto es casi lo que querías decir.

Esto es alguien que toca una pieza de Brahms en el piso de abajo,

el vaso de agua que tiembla sobre el piano, el agua derramada.

Esto es enojo, esta es una clase de manejo, un año de tu vida; la parada

del colectivo, la sábana, la ola de calor; éstos son los

fuegos artificiales que mirabas a lo lejos,

que en silencio brotaban como flores en los montes oscuros.

Esta es la forma en que mirás a la gente en el tren

y después la extrañás. Esta es la fe, como un nudo en la soga

que estás trepando, y éstos son tus dedos, ardidos y despellejados

alrededor de ella. Esto no es una excusa. Esto es el mar, adentro

de un caracol. Esto es el mar.

Esto es, según parece, a lo que hemos llegado.

Esta sos vos, si decidís volver.

Esta sos vos si nunca regresás.

Locura (Ida Vitale)

El dos después del uno,
el tres antes del cuatro,
el seguro en la puerta,
la puerta en el espacio,
los minutos contados,
los libros del invierno,
el mimbre del verano,
el pasado en su caja,
el futuro esperado. 

¿Y el ramo del desorden,
el espanto en el canto,
la inquietud en lo quieto, 
el hueco en lo colmado, 
el dolor en la risa, 
la ceniza en la boca?
Y de repente el viento, 
un treno por lo muerto: 
el futuro alcanzado.    


El enigmático Sr. No (Ezequiel Alemian)

No quiere ir: no quiere acercarse, no quiere mirar, no quiere esperar.

No quiere enterarse, no quiere admitir.

No quiere subir.

No quiere ceder: no quiere moverse, no quiere aguantar, 

no quiere enfrentarse.

No quiere evadirse.

No quiere decir.

No quiere escuchar.

No quiere atrasarse: no quiere enfrascarse.

No quiere repetir.

No quiere saber: no quiere insistir, no quiere intentar, no 

quiere arriesgarse.

No quiere saludar, no quiere conversar, no quiere ayudar. 

No quiere compartir.

No quiere imaginar: no quiere prever, no quiere desear. 

No quiere comprar.

No quiere comer, no quiere dormir.

No quiere avisar.

No quiere elegir.

No quiere extrañarse: no quiere decidir.

No quiere relajarse, no quiere volver: no quiere buscar, no 

quiere contar, no quiere optar, no quiere cerrar.

No quiere cansarse.

No quiere mentir.

No quiere perder: no quiere ahorrar.

No quiere acordarse, no quiere imponer.

No quiere cumplir.

No quiere integrar.

No quiere seguir.





Ezequiel Alemian

Besos (Bill Plympton)

The firm kiss y The french kiss




The nibble kiss




The suction kiss




La forma en que... (Mary Oliver)

La forma en que los teros lloran para protegerse.
La forma en que el zorro muerto sigue mirando la colina
con ojos brillantes.
La forma en que las hojas caen y después, la larga espera.
La forma en que alguien dice: no volvamos a vernos.
La forma en que el molde se encuentra con la torta,
la forma en que lo amargo avanza sobre la crema.
La forma en que el agua del río fluye, para no volver.
La forma en que los días pasan, para no volver.
La forma en que alguien vuelve, pero solo en un sueño.


Remember love (John Lennon, Yoko Ono)


Remember love, remember love,
Love is what it takes to sing
Remember love, remember love,
Love is what it takes to meet
Remember love, remember love,
Love is what it takes to live
Remember love, remember love,
Love is what it takes to dream
Remember love, remember love,
Love is what it takes to see
Remember love, remember love,
Love is what it takes to meet
Remember love, remember love,
Love is what it takes to live
Remember love, remember love,
Love is what it takes to tie
Remember love, remember love,
Love is what it takes to live
Remember love, remember love,
Love is what it takes to tie
Remember love, remember love
Love
Remember love
Love
Love

***

Recuerda amor, recuerda amor,
El amor es lo que se necesita para cantar
Recuerda amor, recuerda amor,
El amor es lo que se necesita para encontrarse
Recuerda amor, recuerda amor,
El amor es lo que se necesita para vivir
Recuerda amor, recuerda amor,
El amor es lo que se necesita para soñar
Recuerda amor, recuerda amor,
El amor es lo que se necesita para ver
Recuerda amor, recuerda amor,
El amor es lo que se necesita para encontrarse
Recuerda amor, recuerda amor,
El amor es lo que se necesita para vivir
Recuerda amor, recuerda amor,
El amor es lo que se necesita para atar
Recuerda amor, recuerda amor,
El amor es lo que se necesita para vivir
Recuerda amor, recuerda amor,
El amor es lo que se necesita para atar
Recuerda amor, recuerda amor
amor
recuerda amor
amor
amor


El hombre imaginario (Nicanor Parra)

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario

Las cosas (Arnaldo Antunes)

Las cosas tienen peso,
masa, volumen, tamaño,
tiempo, forma, color
posición, textura, duración,
densidad, aroma, valor,
consistencia, profundidad,
contorno, temperatura,
función, apariencia, precio,
destino, edad, sentido.
Las cosas no tienen paz.


lo pesado... (Juan J. Pelorosso)

lo pesado
lo lento
lo circular
lo contradictorio
lo alienante
lo perverso
lo maligno
lo mágico
lo nostálgico
lo retorcido
lo abstracto

y lo demás

lejos
lejos

 

Libertad (Boris Vian)

Sobre el umbral
sobre el piso
sobre la cola del piano
escribo tu nombre

Sobre el primero de los pasillos
sobre el segundo y los otros
sobre la puerta
escribo tu nombre

Sobre los muros de nuestro cuarto
sobre el empapelado de serpientes
sobre las cenizas de la chimenea
escribo tu nombre

Sobre la almohada sobre las sábanas
sobre el colchón de lana
sobre la madera amarillenta
escribo tu nombre

Sobre el llano de tu vientre
sobre tus muslos abiertos
sobre la ranura de tu misterio
escribo tu nombre.

Vine en medio de la noche
para garabatear todo esto
vine por tu nombre
para escribirlo
con mi esperma.


Yo quiero un pibe bueno... (Ioshua)

Yo quiero un pibe bueno que me ame.
Yo quiero un pibe que cabalgue el barro
y que conozca el camino de su cama a la mía.
Que no tenga miedo del ladrido de los perros en la noche. Que sepa
encontrarme y reconocerme.
Yo quiero un pibe bueno que se recueste suave y abrace fuerte.
Yo quiero un pibe ardiente y tierno con la boca llena de besos.
Yo quiero un pibe que se entregue sin excusas.
Un cachorro guardíán. Un amante delicado.
Yo quiero un pibe que sonría con el corazón.
Yo quiero un pibe de hombría sencilla.
Yo quiero un pibe bueno que me ame y mate la soledad.
Yo quiero un pibe bueno para borrar el llanto.
Para sostener firme la mirada clara e inmensa.
Yo quiero un pibe bueno para siempre.
Siempre.

Cosas que me gustan... (Cecilia Pavón)

Cosas que me gustan en primer lugar,
las estrellas, las flores, el agua.
Cosas que me gustan en segundo lugar,
el dinero, los zapatos, el café.
Cosas que me producen perplejidad,
el amor, la noche, los animales
yo, un falso diamante que al abrirse es un espejo.

a tontas y a locas (Gabriela Bejerman)

dejábamos latir toda la prisa
rozábamos el aire bailando a la mañana
usábamos vestidos y guirnaldas
nos dábamos mil besos de leche de luna
cantábamos canciones, tragábamos manjares
tocábamos la fruta esparcida en el jardín
mordíamos los labios frescos y rosados
pintábamos el aire con los dedos
la piel entre las telas susurraba unos te quiero
manchábamos los libros con palabras regaladas
a tontas y a locas, amamos en colores
colgamos de las lianas
frutillas imperfectas, promesas derretidas
y fuimos un destello
comimos el tesoro
trepamos hasta adentro, nadamos y giramos
por fin encandiladas

La cerveza del pescador Schiltigheim (Cuarteto Cedrón \ Raúl González Tuñón - Tata Cedrón)

 



Para que bebamos la rubia cerveza del pescador Schiltigheim.
Para que amemos Carcassonne y Chartres, Chicago y Québec, torres y puertos.
Los blancos molinos harineros y la luz de las altas ventanas de la noche
encendidas para los hombres de frac y los ladrones.
Y las islas en donde los Kanakas comen plátanos fritos y bajo el sol
y bajo las palmeras entre ágiles mulatas suenan los ukeleles.
Islas, dije, las islas, soles rojos, platillos para Darius Milhaud.
¡Tener un corazón ligero! Vale decir, amar a todas las mujeres bellas.
Y una moral ligera, vale decir, andar con gitanos alegres
y dormir en un puerto un ocaso cualquiera y en otro puerto y otro
y andar con suavidad y con desenvoltura de fumador de opio.
Para que a cada paso un paisaje o una emoción o una contrariedad
nos reconcilien con la vida pequeña y su muerte pequeña.
Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos: decir, estuve,
estuve en tal pasión, en tal recodo. Estuve por ejemplo,
en la feria de Aubervilliers una mañana, con un trozo de asado,
una amistad tranquila, la mesa clara, el perro, el buen hablar
y afuera, las verduleras de París chapoteando con los zuecos en la nieve.
Para que bebamos la rubia cerveza del pescador de Schiltigheim
es necesario no asustarse de partir y volver, camaradas. Estamos
en una encrucijada de caminos que parten y caminos que vuelven


La cerveza del pescador Schiltigheim (Raúl González Tuñón)

 Para que bebamos la rubia cerveza del pescador Schiltigheim.
Para que amemos Carcassonne y Chartres, Chicago y Québec, torres y puertos.
Los blancos molinos harineros y la luz de las altas ventanas de la noche
encendidas para los hombres de frac y los ladrones.
Y las islas en donde los Kanakas comen plátanos fritos y bajo el sol
y bajo las palmeras entre ágiles mulatas suenan los ukeleles.
Islas, dije, las islas, soles rojos, platillos para Darius Milhaud.
¡Tener un corazón ligero! Vale decir, amar a todas las mujeres bellas.
Y una moral ligera, vale decir, andar con gitanos alegres
y dormir en un puerto un ocaso cualquiera y en otro puerto y otro
y andar con suavidad y con desenvoltura de fumador de opio.
Para que a cada paso un paisaje o una emoción o una contrariedad
nos reconcilien con la vida pequeña y su muerte pequeña.
Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos: decir, estuve,
estuve en tal pasión, en tal recodo. Estuve por ejemplo,
en la feria de Aubervilliers una mañana, con un trozo de asado,
una amistad tranquila, la mesa clara, el perro, el buen hablar
y afuera, las verduleras de París chapoteando con los zuecos en la nieve.
Para que bebamos la rubia cerveza del pescador de Schiltigheim
es necesario no asustarse de partir y volver, camaradas. Estamos
en una encrucijada de caminos que parten y caminos que vuelven.

Los 613 de tu tránsito (Luisa Futoransky)

Están los corazones inteligentes, los corazones ordinarios, los groseros,
mezquinos, de pocas luces, híbridos, hediondos, con sarro.
Los corazones arvejitas, los corazones hígado de pato. Los que se hacen la
mosquita muerta, duermen la siesta, te observan de reojo y despiertan
cantando como locos. Están los corazones que no te verán nunca jamás, los
que te vieron y no viste, espiando, la ñata contra el vidrio.
El corazón estreñido, el corazón bofe, de pompa y circunstancia, corazón de
lo que el viento se llevó.
Los puro cuore, purapinta y nada más que blablablá
Los flor de ceibo, de morondanga y de madera terciada.
Los corazones mersa y murga, el corazón de querer y no poder,
Corazón mitómano y bífido.

Hay corazones en remojo de vinagre, oporto y en champagne
corazones que te traen yeta y que los parta un rayo
corazón donde estás y “por qué dejaste sola a la pobre Lu”
corazones arrugados y almidonados
corazones que más vale perderlos que encontrarlos
Corazones al bies y en falsa escuadra.

Corazones oro plata platino y mucha esmeralda
corazones que te pasan factura
corazones fuente de Juvencia
y gloria de Dios al anochecer en Galilea

Corazones cenicientos, nomeolvides
Dama de corazones, corazonadas aceptar.

Lo imprescindible (Cristina Peri Rossi)

Uno aprende que lo imprescindible
no eran los libros
no eran los discos
no eran los gatos
no eran los paraísos en flor
derramándose en las aceras
ni siquiera la luna grande blanca
en las ventanas
no era el mar arribando
su rumia rompedora en el malecón
ni los amigos que ya no se ven
ni las calles de la infancia
ni aquel bar donde hacíamos el amor con la mirada.

Lo imprescindible era otra cosa.

Nocturno (Susana Thénon)

Déjame nadar por tus venas,
por tus ríos de sangre
y de saliva,
por tus manantiales de sombra,
por tus rincones tiernos,
por tus lentos respiros,
por tus ojos serenos,
por tus palabras tristes,
por tu sonrisa inquieta,
por tu marcha sobre el asfalto
turbio de las ciudades:
déjame serte.

Como un motivo (Gabo Ferro)

 



Me decís que te puedo salvar,
Que te puedo sacar de donde estás,
Que te puedo sanar, que te puedo besar,
Que te puedo soltar, que te puedo volar.
Me decís que yo te sé mirar, que yo te sé tratar,
Que yo te sé tocar, que te puedo aclarar,
Que te sé hacer brillar, que te puedo calmar,
Que te puedo soñar.
Y acá yo de piedra,
Como un detalle, como un motivo
Para que vos
Te salves, te saques, te sanes, te beses,
Te sueltes, te vueles, te mires, te trates,
Te toques, te aclares, te brilles, te calmes,
Te llores, te rompas, te cuides, te abrigues,
Te enseñes, te muestres, te llenes,
Te abrigues conmigo, pero sin mí,
Como un motivo, conmigo
Pero sin mí.


La unión libre (André Breton)

Mi mujer de cabellera de fuego de madera
De pensamientos de relámpagos de calor
De cintura de reloj de arena
Mi mujer de cintura de nutria entre los dientes del tigre
Mi mujer de boca de escarapela y de ramo de estrellas de última magnitud
De dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca
De lengua de ámbar y de vidrio frotadas
Mi mujer de lengua de hostia apuñalada
De lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
De lengua de piedra increíble
Mi mujer de pestañas de palotes de escritura infantil
De cejas de borde de nido de golondrina
Mi mujer de sienes de pizarra de techo de invernadero
Y de vaho que empaña los cristales
Mi mujer de hombros de champaña
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer de muñecas de cerillas
Mi mujer de dedos de azar y de as de corazones
De dedos de heno cortado
Mi mujer de axilas de marta y de haya
De noche de San Juan
De ligustro y de nido de escalares
De brazos de espuma de mar y de esclusa
Y de mezcla del trigo y del molino
Mi mujer de piernas de cohete
De movimientos de relojería y de desesperación
Mi mujer de pantorrillas de médula de saúco
Mi mujer de pies de iniciales
De pies de manojos de llaves de pies de calafates que beben
Mi mujer de cebada no perlada
Mi mujer de garganta de Valle de oro
De cita en el lecho mismo del torrente
De pechos de noche
Mi mujer de pechos de topera marina
Mi mujer de pechos de crisol de rubíes
De pechos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi mujer de vientre de despliegue de abanico de los días
De vientre de garra gigante
Mi mujer de espalda de pájaro que huye vertical
De espalda de azogue
De espalda de luz
De nuca de canto rodado y de tiza mojada
Y de caída de un vaso en el que acaba de beberse
Mi mujer de caderas de barquilla
De caderas de lucerna y de plumas de flecha
Y de tronco de plumas de pavo real blanco
De balanza insensible
Mi mujer de nalgas de gres y de amianto
Mi mujer de nalgas de espalda de cisne
Mi mujer de nalgas de primavera
De sexo de gladiolo
Mi mujer de sexo de yacimiento de oro y de ornitorrinco
Mi mujer de sexo de alga y de bombones antiguos
Mi mujer de sexo de espejo
Mi mujer de ojos llenos de lágrimas
De ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
Mi mujer de ojos de sabana
Mi mujer de ojos de agua para beber en prisión
Mi mujer de ojos de madera siempre bajo el hacha
De ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego